4 ago. 2011

Porque sí.



Sí, tú, ¿te sientes cómodo en tu rutina? 
Tienes miedo al mañana, a qué coño pasará si te sales del margen, si pintas por fuera. Al ser humano no se le puede enjaular, ¿sabes? No estamos hechos para seguir un horario perfectamente cuadriculado veinticuatro horas al día trescientos días al año. Yo no, por lo menos. A mí no me dices lo que tengo que hacer y que me tengo que callar porque sí. 
Estoy harta de los ''porque sí''; me sacan de quicio. ¿Qué clase de respuesta es esa? Eres un cobarde. Dame una respuesta coherente, razones. No me enseñes un cartel de prohibido; explícame por qué no se ''debe'' hacer. Aunque luego no te haga ni caso. 
Seguimos las normas porque no nos las cuestionamos. No nos paramos a pensar si realmente estamos de acuerdo o no. Desde pequeño te enseñan a distinguir lo bueno de lo malo, lo blanco de lo negro... Te dicen: ''Tienes que estudiar mucho para sacarte una carrera que te dé de comer'', aunque te desmayes al ver sangre o te tiemblen las piernas al sentarte en la camilla de un hospital. Y tú lo haces. ¿Por qué? Porque sí.
Pues yo digo no, que no, que no. Yo leo, yo me informo y yo decido. Por mi cuenta. Lo que está bien y lo que está mal.
Como decía Chris:
-¿Recuerdas esos libros de pinta y colorea? Los odiaba. Si tengo que dibujar una casa, ¡que no me digan cómo tiene que ser!